Pandemia por COVID-19.¿Ignorábamos todo?

Oimos hasta la saciedad que «estamos ante un problema desconocido». No es cierto, pero sirve para justificar ignorancias, cuando no negligencias. Sin embargo no nos privamos de difundir a los cuatro vientos cualquier ocurrencia sin considerar las consecuencias. La sobre exposición informativa de políticos y «divulgadores» con contradicciones y rectificaciones llevan a la confusión, cuando no al miedo, del ciudadano. La necesaria serenidad puede faltar. Nos encontramos con una situación de epidemia informativa de la epidemia, infodemia, agravada por una seria infoxicación. Pero esto ocurre en todas las epidemias como es bien sabido.

Pretendo mostrar en este artículo algunos ejemplos llamativos de la información existente que se ha ignorado o no se ha sabido utilizar.

En los planes de Medicina, como en Veterinaria, Farmacia y Enfermería, se cursan Créditos de Estadística, Epidemiología, Microbiología, Medicina Preventiva-Salud Pública.( En algunos casos se completan con Sanidad Internacional y del viajero). Además, en Patología se revisa la Medicina Preventiva de cada enfermedad.

En cualquier libro de texto, utilizados por todo buen estudiante, se recoge la doctrina general fruto de la experiencia histórica. Enseña a usar índices, tasas, representación de datos, picos-mesetas, tendencias, …Fuentes de infección, destacando la importancia epidemiológica de la fase preclínica y de los cuadros asintomáticos (los peor controlados),virulencia, letalidad y contagiosidad. Mecanismos de transmisión y , en las respiratorias el papel de las «gotitas de Pflügge» y de los «núcleos de Wells». Estos núcleos, con un diámetro inferior a 5 micras ( un virus es 20-100 veces menor) permanece en suspensión muchas horas en recintos mal ventilados. Se puede observar fácilmente en día de niebla con los focos de un coche o con el polvo de una habitación cerrada en la que incide un rayo de sol. Es el fenómeno de Tyndall. Y se ha hecho creer que sólo las «gotitas» eran peligrosas.

En la cadena epidemiológica, el eslabón de la población susceptible, dependiente de numerosos factores de vulnerabilidad (congestión de personas, patologías asociadas, inmunidad, ¡edad!…), está bastante bien definido.

Todo sanitario sabe diferenciar: un proceso no infeccioso de uno infeccioso transmisible; endemias, epidemias y pandemias, así como los criterios para establecer su categoría; brotes holomiánticos (como las inf.respiratorias), reinfecciones, cómo las pandemias aparecen, se transforman en endemias o desaparecen.

Todos los citados puntos son ejemplos de los que aparecen en los programas de licenciatura. Cualquier político o informador que no tenga claros conceptos como los citados, estará transmitiendo confusión a los cinco minutos. Algunos han estado ¡horas! en las pantallas de TV.

¿ Y sobre el agente etiológico ?¿sabíamos algo? ¡Claro que sí, afortunadamente!. Por eso hemos podido disponer en tan poco tiempo de diagnósticos específicos, tratamientos dirigidos y rápidos proyectos de vacunas. Insólito en otros tiempos.

Los coronavirus se identificaron en humanos desde los años 60 y se conoció su papel en el resfriado común. Pero pasaron a ser desgraciados protagonistas en 2003, hace 17 años, cuando un coronavirus de la familia Coronaviridae , de procedencia animal(civeta), por un «salto de especie» se adaptó para colonizar el epitelio respiratorio humano originando un proceso grave, el SARS.(Síndrome Agudo Respiratorio Severo )El agente viral se denominó SARS-CoV. El proceso se inició en China (provincia de Guangdong) a finales del 2002, pero no se hizo público hasta 2003. ¡A que resulta conocida esta historia!. Produjo una pandemia que afectó a unas 8 mil personas ( mortalidad 10 % ) de más de 20 países incluyendo España. Numerosos expertos temieron se tratara de una pandemia de mayores proporciones porque cumplía premisas como : virus emergente , nuevo tipo, no reconocido con eficacia inmunológica, alta mortalidad o ausencia de medicamentos específicos y vacunas.

En 2009 aparece un cuadro gripal producido por el virus A (H1N1) que se extiende de forma pandémica (reconocida como tal en junio de 2009- OMS) y produce una verdadera convulsión en el mundo sanitario. Su composición coincide con fatídica gripe «española» de 1918 responsable de 20-50 millones de muertes. Afortunadamente, en poco mas de un año se dio por finalizada la pandemia con el 10-20 % de la población infectada y con una muy baja mortalidad(150-500mil ).

La citada gripe hizo olvidar parcialmente a los coronavirus , pero en 2012 salta la noticia de una veintena de enfermos(y 6 muertos) en Oriente Medio diagnosticados como Middel East Respiratoy Syndrom (MERS) , superponible al SARS . Otra vez aparece un nuevo coronavirus, el HCoV-EMC, produciéndose el salto de especie desde murciélagos, dromedarios u otros animales. Desde entonces se extendió por varios paises estimándose en unos 2500 los afectados con alta mortalidad (unos 800).

Es lógico deducir que en estos últimos años ha estado encendida la luz de alarma en todas las Organizaciones sanitarias. Existen informes ,advertencias ,protocolos de actuación, más que sobrados … Los expertos venían advirtiendo que mas pronto que tarde surgiría una pandemia de mayores proporciones. Y en ella estamos.

Parece aclarado , por tanto, que no hay ignorancia absoluta sobre el tema. La realidad ha evidenciado que lo que molesta a las Autoridades son las informaciones-protocolos-peticiones-exigencias de los expertos. Se ha prescindido de ellos o no se les ha hecho caso. Varias disculpas se suelen argumentar: una cosa es la teoría, otra la práctica y en otros países hacen lo mismo o están peor. La necedad e incompetencia también son pandémicas.

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