J. Prieto, octubre, 2020

   Sólo el 30 % de los españoles saben con la adecuada precisión qué es un ictus y un 20 % más conoce algún síntoma indicador de la gravedad de proceso. No está mal, pero es muy insuficiente. Es decir, aunque al 90 % de los adultos les resulta conocido el término (*), sólo el 50 % tienen el conocimiento mínimo para tomar una decisión de utilidad para el enfermo. Y ésta es muy simple: ¡hacer llegar al enfermo a un hospital inmediatamente!

    -Definición de ictus.- “Es un trastorno brusco en la circulación sanguínea del cerebro, produciendo daño cerebral, que depende del tiempo de duración del trastorno y de la zona afectada.” ¡El enfermo debe acudir inmediatamente al hospital para mejorar su pronóstico!

    -Impacto médico-social.- Con COVID nos resultará más fácil entender algunos datos.

En España se estiman 268 casos anuales de ictus por 100.000 habitantes. Es decir, al cabo de un año acumulamos unos 127.000 casos.

Mortalidad = 90 casos por 100.000, o sea un 30 %,  que suponen más de 42.700 muertos cada año. Recordar que el drama de COVID ha causado 34.521 muertos al 22/10/2020. Y son dos enfermedades que se “ceban” en los mayores de 65-70 años.

  ¡Importante! El 50 % de los que sobreviven cada año, unos 25.000 enfermos ¡no podrán manejarse ni vivir solos! porque quedarán con serias secuelas físicas, mentales o ambas. Y del resto, un buen número tendrá que sobrevivir con alteraciones psicológicas y físicas que modularán su vida futura, además de presentar una mayor vulnerabilidad a otras enfermedades, COVID por ejemplo.

  Además de los fallecidos, en este momento acumulamos más de 300.000 enfermos en España que presentan alguna limitación funcional tras haber sufrido un ictus. De ellos, más de 100.000 requieren rehabilitación y cuidados por discapacidad.

   Es la 2ª-3ª causa de muerte en varones y la 1ª en mujeres (mayores de 75 años), consumiendo esta sola enfermedad entre el 3 y el 6 % de todo el presupuesto sanitario.

   Solo el 50 % ingresa tras un ictus en un hospital ¡antes de las 5 horas! , lo que es un mal dato, porque ¡insistimos!: A mayor rapidez asistencial, mejor pronóstico.

    -Etiología. El trastorno de riego sanguíneo cerebral se debe a: 1)  una obstrucción vascular (trombo o embolia), en cuyo caso se habla de ictus isquémico, que ocurre en el 85 % de los casos, 2) rotura vascular ( hemorragia o derrame) denominado ictus hemorrágico; con frecuencia coexisten los dos tipos.

    -Síntomas.- A diferencia de otras enfermedades, que empiezan con malestar, cansancio, dolores u otros, más o menos lentamente, en el ictus el comienzo es brusco,. La presentación depende del área dañada, pero los síntomas  más comunes, sin causa aparente, cuyo recuerdo puede ser de gran ayuda práctica para cualquiera, son 6:

*Pérdida de fuerza que afecta a una parte de la cara, un brazo y / o una pierna.

*Pérdida de sensibilidad (hormigueo, “acorchamiento”), con la misma distribución del punto anterior.

*Dificultad repentina para hablar, expresarse o comprender el lenguaje.

*Pérdida brusca de visión de uno o ambos ojos.

*Dolor de cabeza intenso y súbito.

*Sensación de inestabilidad o desequilibrio brusco, en especial si se acompaña de otros.

   -Diagnóstico.- Cualquiera de los datos clínicos citados debe ser suficiente para que el enfermo se dirija o sea trasladado al hospital

   Parece fácil, pero ante una situación de ictus, pocos recuerdan los 6 puntos citados. Por eso se hizo una campaña en Norteamérica hace unos años, para recordar el acrónimo en inglés FAS, de F = Face (asimetría de la cara, boca torcida,..), A = Arms (brazo paralizado) y S = spech (no contesta o lo hace de forma ininteligible). Todos hemos visto en TV cómo, ante un jugador conmocionado, el sanitario puede hacer un diagnóstico en pocos segundos: viendo la cara del deportista, pidiéndole que mueva  los brazos y preguntándole cómo se llama. Con uno de los tres signos es evacuado inmediatamente al hospital.

   -Pronóstico.- El pronóstico empeora a medida que pasan más horas (3-4) sin asistencia hospitalaria. Reiterando lo citado, coincidimos con un propósito de la Asociación Freno al Ictus enunciado como “Ganarle tiempo al reloj”.

  La valoración diagnóstica, el pronóstico y el tratamiento corresponden al hospital.

   -Prevención.- La mejor prevención consiste en neutralizar los factores predisponentes conocidos: hipertensión, cardiopatías, fibrilación auricular, diabetes, tabaquismo, apnea del sueño, obesidad.., desarrollando hábitos adecuados en alimentación (alcohol, azúcar, grasas) y ejercicio. La OMS propuso para 2019 el lema “La prevención del ictus es tu responsabilidad”.

   -«Comprometidos contra el Ictus».-Entre las Instituciones activas destacan la OMS (dedica el 29 de octubre de cada año al Ictus), la Federación Española de Ictus, Asociación Freno al Ictus y la Sociedad Española de Neurología entre otras.

  Dos notables iniciativas para reducir la demora asistencial son: Las Unidades de Ictus en Centros de Referencia en patología cerebrovascular y la creación del “Código Ictus”. El Código es un sistema de identificación y derivación de pacientes para asegurar el acceso en el menor tiempo posible a un centro de referencia. Con estas iniciativas, tras llamar al 112, se pone en marcha la coordinación, dentro de un área geográfica definida, entre los Servicios de Emergencia, los de At. Primaria, Hospitales Comarcales y los de Referencia.

   El diagnóstico predictivo, la genómica, los biomarcadores, etc. facilitarán en el futuro la creación de programas de prevención personalizada para reducir la mortalidad, las secuelas y su  impacto social.

      Conclusión: “En el ictus, cada minuto cuenta”

(*) En algunos ámbitos también se conoce como: apoplejía y ataque, derrame, golpe, infarto, accidente o hemorragia cerebral.

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