tolerancia
Foto por Benedikt Geyer en Unsplash

La tolerancia es un concepto sociológico abonado para el debate y la demagogia, por lo que conviene ponerse en guardia  al ser mencionada. En Medicina el término está bien definido, pero interpretable, como se verá con algunos ejemplos.

 La tolerancia a la glucosa (Prueba de sobrecarga) se refiere a la capacidad del organismo para metabolizar un exceso de glucosa. O sea, como le sobra, soluciona el problema eliminándola. Es decir, se es intolerante con la glucosa aunque hablemos de tolerancia. Por el contrario, en la intolerancia al gluten el organismo no metaboliza las glucoproteinas de cereales, no las neutraliza, por tanto las tolera. Es un aparente contrasentido aclarado en las consecuencias de uno y otro caso, beneficiosas y perjudiciales respectivamente.

En política, hay expresiones que suenan bien contra adversarios políticos: “Falta tolerancia”, “tolerancia cero”, “¡intolerantes!”,…, pero ¿qué quieren decir? Generalmente no lo explican. Lo ignoran o lo utilizan solo como descalificación.

Con el argumento de la “falta de tolerancia” adversaria, los tolerantes proponen: “exclusión de pactos”, “propuesta de ilegalización”,”cinturón sanitario”, etc. O sea, intolerancia totalitaria, de pensamiento único o fascista. E ignorancia, que se suele comprobar cuando el portavoz de turno intenta explicar cómo es la tolerancia de su grupo político. Pero lo peor es la complicidad periodística al reproducir, sin criticar, las declaraciones de unos y otros.

Tolerancia en Medicina

La tolerancia en Medicina tiene varias acepciones (según los Diccionarios Médicos).

1ª acepción: “Es la disminución de la respuesta a un estímulo tras una exposición prolongada”. Es habitual en procesos crónicos, como el paludismo, la tuberculosis o un cuerpo extraño que no se ha extraído. Se produce la persistencia del antígeno intracelular o enquistado. El organismo puede aislarlo, asediarlo, calcificarlo, minimizarlo, pero lo tolera sin eliminarlo. Es peligroso, porque ante un proceso debilitante, se puede reactivar la enfermedad.

De tolerancia social con persistencia tenemos multitud de ejemplos: vicios ocultos, cargos “enquistados”, instituciones sin función aparente, grupos marginales que campan a sus anchas, etc. La sociedad tolerante pone débiles cortafuegos que, más que proteger a la población, facilitan la persistencia del agresor. Los analistas más pesimistas (optimistas bien informados) hablan de desidia o indolencia social, que no son sinónimos de tolerancia.

Mientras tanto, los partidos políticos, aislados de la realidad, se miran el ombligo y se excluyen  lanzando “tolerancias”  a diestro y siniestro. Resultan escandalosos los debates parlamentarios sobre “galgos o podencos” en plena pandemia, paralizando al país con cientos de muertos a diario. ¿Objetivo? Cargar los muertos a los demás

2ª acepción: “Capacidad para resistir dosis anormalmente elevadas de un veneno o toxina”.

Mitrídates el Grande, rey del Ponto (120a. C.) dio nombre al mitridatismo, una forma de desensibilización. Mitrídates decidió tomar dosis progresivas de veneno para resistir un posible envenenamiento por el que estaba obsesionado. Y vaya que lo logró; cuando fue derrotado por Pompeyo, fracasó en el intento de suicidarse con veneno. Un soldado tuvo que clavarle su espada.

La capacidad social para soportar desgracias es inimaginable. “Que Dios no nos mande todo lo que podamos soportar” se suele decir. Y los políticos, especialmente los totalitarios, son expertos practicantes del mitridatismo con la información. El  ejemplo lo tenemos con la pandemia. ¡Qué manera de desinformar informando! A diario horas y horas en los medios de comunicación, ruedas de prensa con militares, datos ininteligibles con la insoportable dosis diaria de muertos. Eso sí, sin imágenes de ningún muerto. ¿Resultados? Los deseados: se neutraliza el pánico, se da confianza y se desensibiliza a la población. Cerca de cien mil muertes y ¡la gente de fiesta!, que esto ya no hay quien lo pare.

3ª. Tolerancia farmacológica“Es la disminución de la respuesta a dosis constantes repetidas de un fármaco o necesidad de incrementar las dosis para mantener la respuesta adecuada”. Se da con cierta frecuencia en procesos crónicos y especialmente en la adicción (drogas, alcohol, sexo, tabaco…). El binomio tolerancia-abstinencia lleva a consumir cada vez más para lograr los mismos efectos.

La sociedad puede sufrir el mismo binomio cuando exige más y más derechos, subvenciones, exenciones, privilegios nacionalistas,…sin nada a cambio. Si no logra sus objetivos  irracionales, entra en abstinencia y estalla el conflicto. La sociedad se vuelve egoísta, chantajista e insaciable y se ve atrapada irremediablemente en el dilema de “la tragedia de los comunes” (Hardin 1.968).

4ª. Tolerancia inmunitaria “Es la ausencia de reactividad específica a un antígeno determinado”. Es fácil de inducir. A) En animales con inmadurez inmunitaria (fetos, recién nacidos). B) En adultos. 1. Repetidas dosis elevadas de antígenos (tolerancia de zona alta), que puede llegar a la parálisis inmunológica. 2. Dosis pequeñas, inferiores a las necesarias para estimular una respuesta (tolerancia de zona baja). 3. Administración de inmunosupresores que evitan el rechazo de los trasplantes.

Los “antígenos sociales” son numerosos: económicos, legislativos, represivos… En sociología se conoce bien el fácil adoctrinamiento y control de niños, adolescentes y poblaciones incultas. Por eso, ministerios como Educación y Asistencia Social resultan tan atractivos para los ideólogos. Solo falta el de Información y Propaganda,  formalmente inexistente, sustituido por TV, redes, etc. En la práctica permite la “inmunosupresión” de cualquier tipo de rechazo, hasta la parálisis social reactiva.

5ª. Tolerancia adoptiva“es la obtenida por transferencia de linfocitos de un donante que se ha hecho tolerante”. Se enmarca en las aplicaciones de trasplantes en enfermos hematológicos sobre todo.

El concepto social tiene gran importancia si lo referimos a los movimientos de poblaciones. Las conquistas, colonizaciones, misiones religiosas y migraciones en general han cambiado el mundo. Significa que tanto receptores como emisores han tolerado y adoptado lo más beneficioso para todos. En caso contrario se habría producido el rechazo hasta la desaparición de los más débiles. Recomendables: “Armas, gérmenes y acero” y “Colapso” de J. Diamond.

 Actualmente los “linfocitos” son más sutiles: multinacionales, twitter, “comunidad de Sao Paulo”, ONGs, etc., pero los objetivos siguen siendo los mismos.

Tolerancia cruzada a antígenos de la misma familia, como ocurre de forma más evidente en situaciones de hipersensibilidad y alergia.

También  el equilibrio social se explica con factores “antigénicos” similares. Se habla de estímulos económicos (salarios, créditos, impuestos,…), familiares (conciliación, vivienda, pensiones,…), etc. Nunca hay un “antígeno” único.

7ª. Tolerancia dividida o inmunodesviación, que afecta al sistema celular o humoral pero no a los dos. Dada la interacción entre los linfocitos T (celular) y los B (humoral) es más teórica que real, aunque una sea más visible, la dominante.

En el equilibrio y estabilidad social tienen una gran importancia las políticas de Igualdad. Pero son las más complejas y necesitan a los políticos mejor preparados. Es imperativo conocer que en el equilibrio ecológico, cualquier acción a favor de un grupo, provoca la discriminación de otro (desviación). Se basa en la necesaria biodiversidad, social en este caso. Es la mejor defensa porque una sociedad uniforme no necesita de la tolerancia y camina hacia la extinción. ¿Alguien se imagina a toda la población con los mismos factores de los fallecidos por COVID? Con la primera epidemia se acabarían los “clientes” para la segunda.

A modo de justificación. La Tolerancia es un concepto abstracto con múltiples facetas y se entiende mejor con comparaciones. Se puede pensar, con cierta razón, que tantas claves médicas son excesivas. Pero es que la tolerancia es un fenómeno poblacional y la dinámica de poblaciones (celulares, de insectos, mamíferos…) sigue comportamientos universales. De éstos, las reacciones generales frente a fármacos y las inmunitarias son de las mejor estudiadas científicamente.

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