vacunación
vacuna anti COVID

Introdución

Nunca se vio nada parecido. Sufrimos una enfermedad emergente, pandémica, de explosiva difusión en una sociedad inimaginable hace pocos años. La rapidez y la innovación han presidido la actuación en todas las facetas. Destacan la adopción de medidas, investigación, información y aplicaciones.

La vacunación es un ejemplo. No fue la investigación discreta de una vacuna y su desarrollo en 10-30 años, como era habitual. Doscientas vacunas se investigan hoy en numerosos países, con intereses sanitarios, sí, pero también  políticos y económicos. Se busca dar cobertura a todo el mundo, con inmediatez y una demanda informativa de los ciudadanos nunca vista.

 Estamos ante una “infodemia”. Se aceleran las etapas de seguridad en la investigación y se echa de menos la conveniente sedimentación de conocimientos. Los artículos e informes científicos de la semana anterior son descalificados o superados rápidamente. Con frecuencia la información resulta atropellada y confusa, cuando no caótica.

Revisión

Por eso damos la bienvenida al Documento “Vacuna frente al COVID-19” de J. J. Picazo, SEQ, versión 2-3, 20 diciembre, 2020. Es una revisión clarificadora con continuidad, pues el autor incorporará “on line” las novedades de interés que vayan surgiendo. En la revisión aborda varios puntos de interés

 En la introducción destaca la patogenia en el anciano y la importancia ético-científica en el desarrollo de las vacunas. También señala, como puntos clave, la información y  colaboración ciudadana para alcanzar la rápida protección de grupo. De la estructura del  virus tipo ARN resalta la proteína pico (S). Es la “llave” para la entrada del virus a la célula receptora. Estratégicamente, su bloqueo por la inmunidad natural o inducida por  vacunas, es la mejor forma de proteger al huésped.

Vacunción

Sobre las vacunas, Picazo recomienda seguir la información de la OMS, en cuya web se resumen las vacunas conocidas y su estado de investigación. En la revisión general, observa la consideración de varios puntos. La eficacia, cobertura, respuesta antigénica, protección de grupo, actividad en diferentes edades a largo plazo y seguridad.

 Es importante la selección de los antígenos “diana” (protectores, estables ante mutaciones) para desarrollar una vacuna. Como esto no es fácil, la vigilancia epidemiológica será esencial.

Las vacunas antivirus se venían realizando con virus vivos atenuados, virus inactivados o recombinantes (incluyen virus vectores). La pandemia ha propiciado la incorporación de un nuevo método: vacunas basadas en ácidos nucleicos (ADN o ARN).

 En el COVID, se usa ARN no replicativo, recubierto de una capa lipídica estabilizadora, que codifica la proteína pico. Así la célula mostrará en superficie la proteína pico, que es reconocida por el sistema inmune. La respuesta inmune deberá ser protectora para considerar la vacuna eficaz.

Características

Picazo recuerda varios aspectos: 1º- las vacunas son fármacos, por lo que no son inocuos al 100%. 2º-se administran a personas sanas en las que el riesgo/beneficio tiene que ser favorable. 3º-en COVID se implicaron las Agencias Reguladoras en todas las fases del desarrollo, garantizando y acelerando el procedimiento.

 Las vacunas aprobadas en Occidente, que seguramente utilizaremos en España son las siguientes:

  •   BNT162B2-BioNTech / PFIZER. Desarrollada conjuntamente en Alemania y USA. Es una novedosa vacuna de ARN mensajero que codifica la proteína pico del virus. Debe conservarse a 80 grados bajo cero, aunque soporta durante 3-5 días temperaturas de frigorífico. A pesar del rápido desarrollo, todo el ensayo cumplió sobradas garantías, certificadas por Agencias Reguladoras independientes: alto número de voluntarios adultos, incluyendo ancianos, efectos secundarios leves tras las dos dosis y respuesta protectora.
  •   ARNm-1273- MODERNA. Similar a la anterior. Compuesta de ARN mensajero que codifica una subunidad de la proteína pico y es más termoestable. Las características del ensayo fueron similares a las de Pfizer en seguridad, eficacia y garantías. La duda planteada con estas vacunas es la duración de la protección. En ambos casos, tras los meses de seguimiento (más de tres) el nivel de anticuerpos es protector. Además, la respuesta inmune celular nos permite ser optimistas respecto a duración de protección.

 El uso de material genético ha creado algunos temores entre los ciudadanos. Deben descartarse porque este ARN no se auto-replica ni se integra con el ADN. No llevan restos de productos humanos o de animales, ni contiene adyuvantes o conservantes.

  •    ChAdOx1- Universidad de Oxford/Astra Zeneca. Es diferente de las anteriores. Se trata de una vacuna recombinante con un vector, un adenovirus estable, de chimpancé. Las garantías del desarrollo, la seguridad y los resultados fueron también similares a los casos anteriores. La amplia experiencia existente, como la vacuna recombinante frente a otro coronavirus (el MERS-CoV), ha facilitado su desarrollo.

 Las citadas vacunas son escrutadas minuciosamente por Agencias Reguladoras y, a través de rigurosas publicaciones, por la comunidad científica. Tenemos noticias de otras muchas vacunas, algunas en uso (rusa, china), con buenos resultados al parecer. No se analizan porque no disponemos de la rigurosa bibliografía necesaria.

 En resumen

Siempre quedarán incógnitas, como los efectos a largo plazo, que se irán desvelando mientras aparecerán nuevos interrogantes. Hace falta buscar tratamientos específicos, porque debemos tener claro que la vacunación no será la panacea. Es imposible proteger, desde ya, a toda la población, durante toda su vida. El mantenimiento de la distancia de seguridad y las medidas de protección individual y colectiva serán necesarios por mucho tiempo.    

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