Todos hemos oído hablar de la medicina personalizada, como paradigma en el que debe basarse el diagnóstico, pronóstico, tratamiento y cuidados de los pacientes. Como otros muchos conceptos, éste va evolucionando, pasando forzado por la continua mejora de la tecnología y del conocimiento que se van desarrollando, a llamarse medicina personalizada de precisión o sencillamente medicina de precisión.

Éste concepto pivota alrededor de la información genética, proteómica y de otros tipos que, actualmente podemos tener, y que son específicas de un determinado paciente, es decir, la actuación de los sanitarios pasa de aplicar medidas estándar generales para cualquier paciente una vez etiquetado con un diagnóstico, a proponer traramientos de forma individualizada para un determinado paciente, tratamiento a su medida, gracias a la información específica que actualmente podemos tener de ese paciente. Este concepto es de aplicación a prácticamente todas las actuaciones sanitarias.

Se basa en el concepto de terapia dirigida a las causas específicas de la enfermedad de que se trate, gracias al acceso que la tecnología actualmente nos permite, y teniendo en cuenta la realidad individual de cada paciente.

Son muchas las aproximaciones posibles y, estas, pueden variar en función de la enfermedad de que se trate buscando las características individuales del paciente.

Un ejemplo de ello es el uso de anticuerpos monoclonales específicos para determinadas estructuras de nuestros tejidos y que causan el bloqueo de determinados tipos de procesos metabólicos y/o muerte celular. También se utilizan moléculas que por su pequeño tamaño pueden acceder a determinadas estructuras intracelulares específicas, lo que causa la destrucción de estas células.

En el caso del cáncer es bien conocido. Actualmente, tanto o más que la localización de un determinado tumor es importante identificar su estirpe genética, a la que accedemos mediante biopsia. De esta manera podremos identificar las posibles dianas terapéuticas que permitan un tratamiento más eficaz. En oncología se busca administrar el tratamiento anticanceroso específico para cada paciente según sean sus características tumorales y genéticas con fármacos específicos que, como misiles teledirigidos,destruyan solo las células tumorales con la máxima eficacia.

En otros casos se estudia el grado de respuesta que tiene un determinado paciente a un medicamento, como puede ser el caso de los salicilatos en la prevención de la enfermedad tromboembólica, ya que no todos respondemos de la misma manera a este tipo de fármacos. Saber si un paciente es respondedor o no al efecto de la aspirina (en uno de cada cinco pacientes la aspirina no tiene este efecto y en más de uno de cada tres si es diabético) , evita que un paciente no respondedor reciba un tratamiento que no le beneficia y se exponga a los potenciales efectos secundarios y no deseable de los salicilatos.

Un ejemplo diametralmente opuesto al presentado es su papel en psiquiatría, donde parte de la actuación de los profesionales tiene un alto componente subjetivo, y la terapéutica se basa frecuentemente en ensayos empíricos hasta que se encuentra el tratamiento y la dosis más adecuados, ya que la respuesta individual de cada paciente no se puede conocer antes de aplicarlo. Un ejemplo de ello es el seguimiento de la evolución hacia la psicosis de determinados sujetos de riesgo, y que actualmente es posible con el uso de marcadores genéticos y clínicos.

Conforme avanzamos en el conocimiento y análisis de las causas y mecanismo de producción de las enfermedades, más cerca estamos de poder medir los cambios en los diferentes marcadores que, como el tablero de control de un avión, nos indicará el rumbo que debemos seguir para tratar a ese paciente.

El desarrollo tecnológico, junto con el avance del conocimiento, permite actualmente conocer datos de un paciente individualizado que hace tan solo cinco años era impensable. Técnicas genéticas, perfiles de biomarcadores, imágenes de alta resolución, etc., son términos que han pasado de ser un deseo y un horizonte a una realidad diaria en la asistencia.

Otro aspecto muy útil y complementario propiciado por el desarrollo tecnológico va más allá de los aspectos puramente diagnósticos y terapéuticos de precisión. Con la incorporación de las nuevas tecnologías, por ejemplo, al seguimiento de pacientes, la FDA (Food and Drug Administration de Estados Unidos) recientemente ha autorizado un sistema para el diagnóstico electrofisiológico del trastorno por déficit de atención con hiperactividad a distancia.

Como vemos la atención médica de precisión está desembarcando para quedarse, e irá de la mano del desarrollo tecnológico. Los cuidados de salud a la carta empiezan a ser una realidad accesible.

La principal barrera que actualmente retrasa su implantación en muchos casos es la económica, aunque como ha venido pasando desde siempre, la generalización de su uso disminuirá el coste y lo ira haciendo cada vez más accesible. La accesibilidad a este tipo de medicina plantea graves retos éticos que habrán de dirimirse en los próximos años, si no, corremos el riesgo de tener que cambiar el nombre de medicina de precisión a medicina para una minoría de ricos.

Profesor Universidad Complutense de Madrid

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