Imagen de Radiografía torácica
neumonia

J. Prieto, noviembre, 2020

 La neumonía, conocida antiguamente como pulmonía, es una inflamación pulmonar grave, que se presenta con una clara polaridad demográfica. La inmensa mayoría la padecerán los mayores de 70 años y  los menores de 5, localizándose estos últimos, abrumadoramente, en los países más desfavorecidos.

 La neumonía puede manifestarse inicialmente como un resfriado común y cuando se diagnostica correctamente, si se tarda en poner el tratamiento adecuado, empeora el pronóstico. Por eso conviene contar con el médico a la menor sospecha, especialmente en estos tiempos de COVID-19.

 Su importancia ha llevado a la OMS a dedicar el 12 de noviembre de cada año como “Día Mundial contra la Neumonía” con la proclama de este año de 2020:     ”Coalición Mundial contra la Neumonía Infantil”.

                                 **Dimensión del problema**

 ** Según “Our World in Date”, el año 2017, murieron de neumonía en el mundo 2,56 millones de personas; de ellos, 1,13 millones eran personas mayores de 70 años, 0,8 menores de 5 años y 0,63 millones correspondían a todas las demás edades.

 *En España, sobre el año 2017, se estima que unas 300.00 personas padecieron una neumonía extrahospitalaria de las que el 40% necesitaron acudir a urgencias (128.830 fueron hospitalizados). Los costes, considerados solo los directos, ascenderían a más de 600 millones de euros/año.

 La mortalidad ascendió a 9.160 personas (10.415 en 2018) que suponen el 2,4 % de todas las causas de muerte y, si consideramos los hospitalizados, que son los casos más graves, entonces se eleva al 7,7 %. Si la comparamos con los accidentes de tráfico, la neumonía produce 5 veces más de muertes.

 Se consideran aparte las neumonías hospitalarias o nosocomiales, que se desarrollan tras más de 2 días hospitalizados (quirúrgicos, respiración asistida…). Es la 2ª infección nosocomial más frecuente (5-6 casos/ 1.000 altas), pero con alta mortalidad (25-50 %).

** Respecto a las cifras de neumonía en menores de 5 años, son llamativos los datos de UNICEF: a) es la 1ª causa de muerte en menores de 5 años; b) hace 10 años morían más de un millón de niños (922.000 en 2015); c) el número se ha reducido prácticamente a la mitad (47%) por las vacunas, nutrición y tratamiento. Pero la reducción es menor que en malaria (58%), SIDA (61%) y sarampión (85%); d) la mortalidad es proporcional a la pobreza del país; e) con soluciones simples y baratas (vacunas, nutrición,higiene…) se pueden salvar muchos niños; f) son todavía muchos los enfermos con neumonía, que no reciben tratamiento antibiótico.

*En España la mortalidad es de 0,3/ 100.000 niños menores de 5 años (160) frente al 27/100.000 de los países más pobres

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  ¿Qué es la neumonía? –Es la inflamación de los espacios alveolares, que conforman el parénquima o “tejido noble” pulmonar, donde se realiza el intercambio del oxígeno y el dióxido de carbono.

Tipos.- A lo largo del tiempo, a medida que se conocía mejor, se han ido clasificando las neumonías en función de: a) la lesión en lobular (un lóbulo), bronconeumonía (zona proximal bronquial), intersticial (tejido interalveolar y bronquiolar), b) el cuadro en típica o atípica, c) la etiología en bacteriana (neumococos, estafilococos, hemofilus, legionella, mycopasma,…) vírica (V. Respiratorio S., V. gripe, coronavirus)  o fúngica (aspergilus, cándidas) y d) del lugar de producción en neumonías de la comunidad y hospitalarias.

 La más conocida es la neumonía lobular típica, producida por neumococos, que se suele tomar como referencia comparativa. 

¿Cómo se presenta la neumonía? Con malestar y cansancio, tos con expectoración (puede ser con sangre), fiebre alta y escalofríos, dolor en punta de costado por la habitual pleuritis asociada, disnea con estado de relativo confusionismo en los ancianos,…Es preciso aclarar que los síntomas no son constantes ni con la misma intensidad, ni siquiera cuando se reconoce la misma etiología.

¿Es fácil diagnosticarla? En general sí, además debe hacerse con rapidez la orientación etiológica para iniciar el tratamiento cuanto antes. La neumonía es el típico cuadro donde se pone a prueba la pericia del médico. Los antecedentes del enfermo, la situación epidémica del momento, la forma de comenzar  los síntomas y la exploración,  permitirán al médico la selección de pruebas complementarias a realizar (radiografía, analítica, cultivos…) e iniciar el tratamiento antes de recibir todos los datos.

 Tratamiento.-¿Por qué debe iniciarse con rapidez? Porque cada hora que pase sin el tratamiento adecuado, será peor el pronóstico.

¿Cómo dar el tratamiento precoz y adecuado, si el diagnóstico etiológico se puede demorar horas o días? El médico puede deducir razonadamente la etiología más probable en cada caso y administrar el antibiótico adecuado (si sospecha infección vírica, cubrirá el riesgo de complicaciones bacterianas).

 Prevención.- Es importante neutralizar, en la medida de lo posible, los factores determinantes: el tabaco, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el asma, las infecciones víricas, enfriamientos o la diabetes son algunos de los factores habituales que acompañan a la edad avanzada.

 La vacunación antineumocócica y la antigripal han rebajado notablemente la morbilidad de las neumonías en la tercera edad. Los mismos efectos se encuentran en los primeros años de vida con el cumplimiento del calendario de vacunaciones.

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      Hay situaciones que confieren características especiales. Por ejemplo:

 La neumonía en niños puede ser confundida al inicio con un resfriado o un paludismo (en zonas endémicas).

 Los enfermos con fibrosis quística deben ser vigilados en las unidades de seguimiento.

 Las neumonías hospitalarias, muy graves, están producidas habitualmente por bacterias resistentes a los antibióticos habituales y requieren el manejo simultáneo de las patologías subyacentes.

 La neumonía “atípica” es cada vez más frecuente, o se diagnostica mejor, en ancianos. Los síntomas pueden ser diferentes (tos seca, no productiva, con afectación extrapulmonar, sin leucocitosis…). Está producida por bacterias patógenas intracelulares (legionella,micoplasma,…) que no responde a los habituales antibióticos beta lactámicos; pero si son eficaces los macrólidos.

 Características similares se presentan en las neumonías víricas (gripe, SARS, COVID-19). En COVID se está observando una “hipoxia silenciosa”: saturación de oxígeno muy baja, casi incompatible con la vida con imagen radiográfica muy llamativa, pero sin sensación de gravedad. En el tratamiento se debe sopesar el uso de antibióticos para las complicaciones bacterianas y los corticoides para las reacciones inflamatorias con fibrosis que puedan aparecer.

El resumen lo podemos integrar en el lema:

     “En tu mano está que la neumonía no pase a MAYORES”

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