Características del Zinc (Zn).

Este elemento obtenido de la calamina, mineral conocido desde la antigüedad, se usó especialmente para la producción de latón, en aleación con cobre. Desde el XVIII se aplica en múltiples funciones de alto nivel tecnológico; de aquí la injusta identificación de su imagen con el peyorativo latón.

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Aparte de otras aplicaciones, es un elemento esencial en la vida humana. ¿Por qué entonces pasa tan desapercibido en el mundo sanitario? Se debe a su magnífica regulación; generalmente ni falta ni sobra y no crea problemas dignos de atención. Cuando ocurren, suelen ser asociados a alteraciones indeterminadas del metabolismo del cobre, hierro, trastornos inmunológicos, etc.

Se ingiere con alimentos, especialmente ricos en proteínas (carnes, legumbres, nueces,…), pero se absorbe solo el 20- 30 % en función de las necesidades orgánicas. El organismo retiene 2-4 gr. en total, acumulándose en tejido nervioso, músculos, huesos, hígado y órganos reproductores, sobre todo. Es destacable la alta concentración que alcanza en próstata y semen. Interviene en numerosos sistemas enzimáticos implicados en: síntesis de proteínas y ácidos nucleicos, inmunidad, reproducción, cicatrización de heridas, percepciones sensoriales, etc. Son ejemplos las enzimas zinc-dependientes reparadoras del ADN, otras como la del “shock térmico” o la toxina tetánica alterando la transmisión neuronal.

Es un elemento muy atractivo en Farmacología por las propiedades de muchos compuestos: estables, absorbentes, antiseborreicos, cicatrizantes, antibacterianos, poco tóxicos y aspecto agradable. Explica su incorporación en todo tipo de presentaciones clásicas: champús, suspensiones, cremas, ungüentos y otras.

Escenario médico

Aunque existen alusiones indirectas previas, la primera referencia se debe a Marco Polo (Siglo XIV). Cita el uso de preparados ¿de calamina o de sulfato de zinc? por los persas en el tratamiento de infecciones oculares. Luego, en el XIX y primera mitad del XX, fueron incorporados profusamente a la farmacopea.

Algunos se usaron masivamente, como el óxido de zinc  con curiosos sinónimos: flor de zinc, cerusa de zinc, lana filosófica o “nihil” blanco. Su acción antibacteriana y cicatrizante fue mejorada por los peróxidos y los antibióticos finalmente. En gonorrea, la sal de Barnit (tanato de zinc) en lavativas uretrales, supuso una alternativa al irritante permanganato potásico, hasta que aparecieron otros tratamientos.

El zinc es un buen aliado de los dentistas. El sulfato de zinc, que además es blanqueador, potencia la actividad de antisépticos como la clorhexidina. También aporta beneficios probados en la mineralización dental, periodontitis, halitosis y estomatitis aftosa, entre otros escenarios estudiados.

El sulfato de zinc, conocido también como vitriolo blanco, se ha utilizado en presentación tópica y oral para diversas indicaciones médicas. Destacan el tratamiento del acné, la prevención de infecciones oportunistas y situaciones, raras, de déficit de zinc. En algunas publicaciones se alude a la acción inmunológica beneficiosa en enfermos de SIDA.

Los champúes con este elemento son apreciados por su actividad antiseborreica y fúngica. Otros preparados (undecilinato y óxido de zinc), son muy usados en infecciones dermatofíticas, como el pie de atleta. A su acción fúngica se une la absorbente, frenando la sudoración.

Anotaciones para el futuro

En los últimos 30 años se intensificaron las investigaciones traslacionales en diversas patologías. En general se ha recurrido a estudios multicéntricos y de meta-análisis para intentar desvelar el complejo papel de un oligoelemento como el zinc.

Analizado el papel de los suplementos dietéticos de zinc en la modulación del sistema inmune, se observaron incrementos de linfocitos en niños. Parecieron mejorar las diarreas agudas y sus consecuencias en los países más pobres. Así mismo, estos suplementos parecían reducir la clínica del paludismo pernicioso, las infecciones bacterianas y hospitalizaciones en la población estudiada.

Hace poco, se conoció su papel en la actividad de los leucocitos en el foco inflamatorio. Las células moribundas seguirían siendo defensivas: liberan una proteína quelante, la calprotectina, que secuestraría el zinc, vital para las bacterias. En los focos inflamatorios, tanto agudos como crónicos, se anotó un descenso en las concentraciones de zinc, aún cuando los niveles sistémicos fueran normales. Este gasto es más llamativo en la secreción prostática de varones adultos con prostatitis bacteriana. Podría deberse al secuestro-en este caso bacteriano- de la molécula o a la secreción de un polipéptido con zinc, el “factor antibacteriano prostático”.

La pandemia de COVID puso de actualidad algunos tímidos estudios realizados con este elemento. Partían de las observaciones in Vitro, según las cuales las sales de zinc frenan la replicación de los rinovirus, causantes del resfriado común. Como estos compuestos se pueden administrar tópicamente con facilidad en fosas nasales, podrían interferir con la fijación y desarrollo de los virus respiratorios. Desde el comienzo de la pandemia se han publicado muchos artículos- cientos de miles- con referencias al posible papel del zinc. Se estudia con coronavirus in Vitro y en enfermos de COVID, pero todavía no hay hallazgos definitivos, traducidos en aplicaciones terapéuticas o profilácticas.

¿Tóxico o inocente?

Como causas de los infrecuentes casos carenciales se documentan: déficit de aporte (desnutrición, dieta vegetariana) o mala absorción (alcoholismo, trastornos digestivos crónicos). Se anotan alteraciones inmunitarias, cuadros dermatológicos y oculares, impotencia, retrasos en niños que afectan al desarrollo físico, cognitivo y sexual, etc. Otra cosa es determinar correctamente el papel del zinc en estos cuadros. Más difícil resulta establecer las improbables intoxicaciones, tras incremento de sus concentraciones orgánicas. Es discutible poder desligar los cuadros neurológicos y metabólicos descritos, de otras patologías concomitantes. Por tanto se debe declarar al zinc inocente con todos los pronunciamientos favorables.

Médico e investigador español en Esfera Salud | Ver sus artículos

Médico, microbiólogo e investigador. Fue profesor de varias universidades españolas donde dirigió Tesis Doctorales y proyectos de investigación sobre: diagnóstico, nuevos antimicrobianos, simulaciones en modelos de cultivo continuo y arquitectura de poblaciones bacterianas. Su labor, plasmada en numerosas publicaciones en revistas científicas, libros y artículos de divulgación, ha sido reconocida con diversos nombramientos y premios. En Esfera Salud, sus artículos de divulgación sobre historia y actualidad de la Medicina, están dirigidos al público interesado en temas de Salud.

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